martes, 29 de noviembre de 2011

entre castaños

Algunos días de otoño me hacen revivir los que pasaba cuando niña en El Pedroso. Eran días de frío y sol, de alguna lluvia que empapaba el suelo y perfumaba el aire limpio de la sierra de Sevilla.
Si la mañana había empezado húmeda y lluviosa, generalmente, por la tarde, se despejaba y aparecía el sol radiante que templaba el ambiente. era en ese momento cuando nos poníamos las botas de agua y echábamos a correr al campo, acompañados por nuestra tía abuela a la que hacíamos sudar al querer seguirnos en nuestra marcha.
Intercalábamos los paseos, unas veces a coger castañas y otras membrillos con los que mi abuela nos hacía compotas exquisitas para tomar en la merienda. Los que sobraban, mi madre los metía entre las sábanas de la cómoda para darles aquel olor tan característico. Para nosotros, la recogida de castañas era una fiesta, dando rienda suelta a nuestra inquietud infantil.
Mis primos eran los encargados de subir a los árboles y amontonarlas en cima de una gran piedra, para que nuestra tía abuela la echara en un saco y llevárnosla a casa de nuestra abuela. Solo guardaba las escogidas, aquellas que mas tarde poníamos entre las brasa de la chimenea. Con los últimos rayos de sol regresábamos al pueblo, nos aseábamos con agua calentita y aquel jabón de la abuela de "Heno de Pravia" que me trae tantos recuerdos.
Nos sentábamos delante de la chimenea viendo como chisporroteaban las brasas, empapándonos de sensaciones que nunca olvidaré a encinas y pinos, a tierra mojada y romero, a risas y juegos infantiles, a tranquilidad y calidez que desprendía la presencia de nuestra abuela sentada junto al fuego.
Como me gustaría volver a aquellos años aunque solo fuera por unos instantes, para sentir de nuevo esas maravillosas sensaciones. Pero ese tiempo ha pasado y solo quedan de él relatos como este o recuerdos compartidos.
P.D. Con todo mi cariño a mi abuela Dolores por su ternura.

1 comentario:

verdial dijo...

Si el domingo se me llenó el alma de naturaleza, ahora la tengo llena de nostalgia. A pesar de no ser protagonista en este relato, he vivido paso a paso contigo todo lo que narras, y me he colado en tu historia participando de ella. No me ha sido difícil. La habilidad que tienes para plasmarla en el texto con todo lujo de detalles ha hecho que me meta en ella sin ningún esfuerzo.

Un abrazo